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miércoles, 29 de enero de 2020


La fotografía social, es decir, la dedicada sobre todo a bodas, comuniones y bautizos, estuvo décadas existiendo bajo una misma situación. Básicamente, la mayoría se realizaba a través de estudios con tienda física. 

Se realizaba un mismo proceder, con un mismo tipo de fotografía y un mismo formato de salida, el de copias impresas que se vendían y el de álbumes donde podían pegarse dichas fotografías.

Con la llegada de la era digital y la democratización de la fotografía asistimos, a partir de la década de 2010, a una burbuja en el mercado cada vez más pronunciada. En ese momento todos querían ser fotógrafos. Todos dejaban sus puestos de informático y otras profesiones, que en un momento estuvieron compaginando y que finalmente optaron por dedicarse a su gran pasión a tiempo completo.

Pero, a la vez que surgían más profesionales fotógrafos, crecía la compra de cámaras de gama media y la afición de muchas personas, favoreciendo la no contratación del profesional. ¿Por qué? Porque se le estaba dando un valor a la tecnología frente al valor de la experiencia profesional. Es decir, se pensaba que por tener una buena cámara ya se podían hacer fotos.

Una idea que básicamente estuvo presente desde el comienzo de los tiempos de la fotografía. Los que tenían estudio fotográfico eran quienes disponían de un equipo profesional que el cliente no poseía. Con la llegada de la fotografía digital, esa democratización hizo que cualquiera pudiese optar a un producto con el que hacer mejores fotos, cuando la realidad era otra.

En estos momentos pienso que se le vuelve a dar valor al profesional de la fotografía. Y, pese a lo que otros puedan pensar, el smartphone de hoy en día ha tenido bastante que ver. En un tiempo en el que todos disponemos de buenos móviles con el que hacer fotografía, la inversión en cámaras semi profesionales ha quedado a un lado. Pero, la gente piensa que el móvil no es lo suficientemente bueno para realizar un trabajo profesional y se opta de nuevo por contratar a un fotógrafo experto. ¿Por qué? Porque es quien tiene una buena cámara.

Y ahí es donde estamos todos equivocados. Pero sí creo que se vuelve a dar valor al fotógrafo. O al menos es mi sensación, por el tipo de trabajo que me contratan y las conversaciones con clientes.

Y tú, ¿qué sensación tienes?




martes, 7 de noviembre de 2017



El camino hacia la boda perfecta pasa por tener en cuenta numerosos factores. La elección del lugar de celebración es solo el principio de una serie de búsquedas, entre las que se encuentran elegir el que será el fotógrafo y el videógrafo de tu boda.

Los novios se enfrentan a esa búsqueda del profesional que inmortalice su día especial basado en muchas ocasiones en el boca a boca, siendo la recomendación de amigos o familiares un factor importante que tienen en cuenta, pero son muchos quiénes acuden a ferias o se pasean por estudios de fotografía e incluso bucean por internet.

Con este post me he propuesto que la búsqueda hacia ese fotógrafo/videógrafo sea un camino sin cuestas, ayudando a las parejas con una serie de consejos que les serán muy útiles sobre todo para una mayor tranquilidad.

1.- Imagina qué fotos encajan con tu boda.

Muchas parejas saben de antemano qué tipo de boda van a celebrar. Lugar, tipo de estilismo tanto en los vestidos y trajes como en la decoración, exteriores, etc. Por ello, un punto importante es el de empaparse de los trabajos de los fotógrafos/videógrafos y encontrar en sus imágenes similitudes con la idea de boda que van a celebrar. Webs de referencia como UnionWep cuentan con un amplio catálogo donde puedes ojear muchos tipos de estilos.

2.- Contacta y no dudes en pedir una entrevista.

Tanto si acudes a un estudio fotográfico como si conoces a los profesionales del sector en ferias o por medio de internet, haz una primera consulta de disponiblidad para la fecha de tu boda así como comentarles lugar, número de invitados, si será civil o religiosa, etc. Los precios suelen ser el factor determinante, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que los presupuestos suelen ser bastante igualitarios. Una vez hecha esa primera toma de contacto, pide una entrevista personal, será más fácil conocer su modo de trabajar y todas las dudas que puedan surgirte.

3.- Que te enseñe reportajes de bodas completas y álbumes físicos.

Muchos fotógrafos cuentan con blog donde suben el reportaje completo de las bodas que realizan. Es una forma de, entre tantos trabajos, ver si encajan con aquello que contaba en el punto 1. También es una manera de ver si su estilo es igual en todas las bodas o si por el contrario os intenta engañar con fotografías de otros fotógrafos (se dan casos). También ver álbumes impresos te ayudará a conocer qué tipo de calidades trabaja, si están bien acabados, si tiene gusto a la hora de maquetar, etc.



4.- Que te explique su forma de trabajar.

Es importante que te comente cómo es su modo de trabajo. Si lleva más fotógrafos/videógrafos para cubrirle, si cumple con las horas desde los previos hasta el baile/barra libre, los tiempos aproximados de entrega, en qué soporte compartirá las imágenes, si incluye servicios adicionales como photocall, etc.

5.- Haz un planning de tu boda.

Desarrollar un horario con los tiempos de la boda será útil no solo para vosotros sino también para el fotógrafo/videógrafo. De esa manera no habrá imprevistos y se irá desarrollando todo sin los nervios que marca el reloj. Del mismo modo hazle saber qué fotos son imprescindibles, posados con familia y amigos que no deben faltar y donde encajarlos dentro del día de la boda, así como lugares de exteriores, por ejemplo la casa de la abuela si la boda se celebra en un pueblo y os hace especial ilusión.

6.- Que se involucre con el lugar de la celebración.

En ocasiones hay fincas que tienen marcadas ciertas pautas en la organización, por ello es bueno que el fotógrafo intente conocer el lugar con antelación o se interese a nivel telefónico con la wedding planner. El trato en la boda no será de nuevas y fluirá todo con mayor naturalidad.

7.- Pide un contrato por escrito.

La firma de todo ésto por escrito dará seguridad a ambas partes. En el contrato deberán incluirse los precios acordados, las fechas de los pagos, las direcciones de las localizaciones, los datos personales de novios y profesional, si incluye álbum las páginas y medidas del mismo, así como todas aquellas cláusulas que se acuerden convenientes.



viernes, 25 de noviembre de 2016


Tenemos tres fechas disponibles para bodas en 2017 con regalo. Todos los que nos fichen para esos días, les regalamos, si contratan reportaje y álbum 30x30, dos álbumes de 25x25. Además, quienes compartan esta promoción en Facebook o hagan RT en Twitter nombrando a @3defoto , entrarán en el sorteo de un lienzo de mi exposición "Fotografías pictóricas".

viernes, 14 de octubre de 2016










Desde hace unos meses nos preguntamos porqué no crear un espacio, un lugar dentro de nuestro ya ajetreado repertorio, dedicado a fotografiar aquello que más nos gusta. Integrar paisajes nuevos, parejas que se apartan un poco de lo establecido, por su forma de ser, por sus inquietudes, incluso por su manera de vestir. Parejas que soñasen con algún día celebrar una boda con toques muy personales.

Fue entonces cuando decidimos contar con quienes ahora ya son buenos amigos nuestros, para comenzar un proyecto que nos ha llevado en los meses de más calor, a lugares que nos enamoraron por su paisaje. Sólo les pedimos que fueran ellos mismos. El resto lo poníamos nosotros.

Y así fue gestándose, con muchas fotos, kms y un poco de maña tecnológica, lo que hoy se ha convertido en My Inked Wedding. Os invitamos a que nos conozcais y a que nos conozcan aquellas personas que encajan en esta filosofía.

Nuestras gracias infinitas a Nuria y Esteban, María y Jesús y Paula y Jaime. Nuestras parejas bonitas, sin ellos no habría sido posible.

A Didi por su maquillaje.

A Raúl por prestarnos su voz.

¡Sigamos con la aventura! ¿Nos acompañas?







lunes, 26 de octubre de 2015

Como muchas veces, los textos que escribo cuando se trata de mirar al interior, surgen de conversaciones con amigos. El post de hoy surgió hablando con mi mejor amiga. Fue una noche, hace unos días, cuando comentando las bodas que ya tenía para 2016 y las peticiones que se estaban acumulando al coincidir con fechas ya contratadas, la conversación se fue encaminando hacia mis sentimientos dentro de esta profesión. 

Dentro de la fotografía de bodas existen varios tipos de fotógrafos, que no de estilos, aunque también y a veces suelen confluir. Están quienes se toman esta profesión como un trabajo más (aunque siempre espero sea extraordinario), donde lo que les importa es tener cubierto un número de bodas al año, que actúan bien su papel, y que no dudo sientan algún que otro gusanillo cada mañana de bodas. Podemos decir que es el fotógrafo de bodas de toda la vida. También el que siendo informático o ingeniero vio que en la fotografía de bodas era una forma digna de ganarse la vida. Aquel que va más hacia conseguir el fotón, que quizá su fotografía refleje puntos de vista más masculinos, más hacia el espectáculo.

Luego están quienes encaminan su fotografía de bodas hacia un tipo de novios concretos. Es decir, están al corriente del tipo de celebraciones que se realizan actualmente, las que están de moda por así decirlo, acuden a seminarios muy concretos y quieren que sus instantáneas reflejen a ese tipo de parejas cuya novia viste con coronitas de flores en la cabeza y los novios llevan pajarita. Ven la naturaleza como su fuente de inspiración y la madera y el hand made como motivos para rellenar los álbumes de hilos conductores. No buscan tanto ese fotón sino que todo lo que cuentan sea homogéneo, tenga un sentido. Aquí entrarían los nuevos fotógrafos de boda, muchos de ellos formados en escuelas de renombre bajo másteres en fotografía documental, más dados al postureo (no siempre ni en todos los casos) y con una fotografía que se antoja más íntima, más femenina.


Y, como en todas las profesiones, de esos dos tipos de fotógrafos surgirán matices, otras líneas de trabajo y otras formas de reconocerlos. Pero hay algo que tiene que ser común a todos. Y es ahí donde quiero expresar lo que siento como fotógrafa de bodas. La conversación con mi amiga me hizo reflexionar sobre algo que los fotógrafos de boda llevamos dentro.

Quien más quien menos se hace una serie de expectativas sobre cómo será la boda, sobre qué fotografía tiene en mente conociendo el lugar de la celebración o lo que tienen preparados los novios. Quien más quien menos se crea imágenes mentales en su cabeza. Las necesita para alimentar a las musas antes de tiempo, para que no les deje colgados justo en esos momentos. Porque no se trata de disparar sin más, se trata de elegir aquello que sea digno de ocupar un espacio en tu tarjeta de memoria, en tu negativo si trabajas en analógico.

Pero esa expectativa lleva a un punto de frustración. Nada se puede controlar en una boda, son los novios y sus actuaciones dentro de la celebración quienes dirigen por donde irán las fotografías, es ahí donde la expectativa finalmente se vuelve contra nosotros para recordarnos que la adrenalina del momento nos tiene que mantener en alerta. Es ese nervio por querer encontrar las fotografías lo que nos hace estar vivos, los que nos permite sentir cuando miramos a través del visor, apretamos y nos damos cuenta que tenemos una imagen que no habíamos imaginado. Imagen que no habíamos imaginado, bonita frase para reflejar lo que sentimos con cada trabajo. Porque todos son especiales, todos nos aportan imágenes felices. Todos nos hacen creer que la fotografía de bodas es mucho más que un trabajo cualquiera. Es algo extraordinario. Porque jugar con el recuerdo de esas parejas que han confiado en nosotros no está permitido. El recuerdo hay que conservarlo y para eso estamos todos los que amamos esta profesión.

Es esa fotografía que surge gracias a nuestra perseverancia, a nuestro instinto y a nuestro ojo formado la que hace esta profesión tan bonita. La que hace que todo esto que hacemos cobre sentido. La que nos hace no querer tirar la toalla y seguir creciendo. La que nos permite ser quien somos. La que nos hace únicos. Y la que hace único un reportaje de bodas. 

Con cariño para todos los fotógrafos de bodas. Y para todas las parejas que confían en nosotros.




martes, 29 de septiembre de 2015

Anoche, súper rendida después de cuatro días intensos de trabajo, me tumbé en la cama y me puse a ver fotografías de boda en Instagram. He aquí el resultado de algunas de las más interesantes que encontré. Os dejo la captura completa, así véis el autor y el número de likes (y el estado de mi batería, jajaja).

Muchos seguro que los tenéis en vuestros favoritos, otros serán nuevos, pero en general he querido recoger diferentes formas de expresión dentro de la nueva fotografía de bodas.



miércoles, 6 de mayo de 2015



Fotógrafo de bodas es una página en Facebook que nace con la idea de ser un lugar donde todos los amigos de nuestro entorno dedicados a la fotografía de bodas, de manera profesional, tengan un espacio común donde anunciarse obteniendo una visibilidad justa alejada de ese juego al mejor postor que ofrecen muchos directorios en internet.

La selección será selecta en cuanto a cantidad y calidad, con lo cual los novios no se sentirán mareados con tanta propuesta, queriendo dar también visibilidad a los fotógrafos que de momento no están en la elite de espacios como UnionWep (los galácticos ;) De este modo, todos tendrán la oportunidad de presentarse y ofrecerse como alternativas válidas para todo tipo de público y ubicación geográfica.

Si eres fotógrafo de bodas y quieres formar parte de nuestra página, sólo tienes que acceder a ella y registrarte. Valoraremos tu trabajo y lo incluiremos si vemos contiene gusto y profesionalidad. ¡Gracias y bienvenidos!

miércoles, 4 de marzo de 2015

En primer lugar, no sé si la frase "fotografiamos para gustar a otros fotógrafos" la tengo en el subconsciente porque la he leído en algún lugar, si es de alguien que me está leyendo en este momento, ruego que me perdone y que me lo diga. A partir de aquí, y tomando prestada la frase si es que la estoy tomando prestada, me gustaría hablar del peligro que supone esta afirmación.

Desde mis inicios compartiendo mis fotografías en las redes sociales, hay un cierto condicionante que a veces me lleva a tomar imágenes para gustar al público. Pensando que la mayoría de las veces, por los contactos que hemos adquirido, esas estampas las estamos compartiendo con personas que también son fotógrafos, al final no deja de haber una cierta predisposición para hacer que nuestra fotografía guste a estos colectivos, a nuestro colectivo propio, es decir, aquel que se asemeja por temática y emoción a nuestra manera de captar, lo que todos nos apresuramos a decir, nuestra propia realidad.

Ahora que estoy metida de lleno en la fotografía de bodas, hay una pregunta que me hago. ¿Seguimos haciendo esas fotografías para gustar a nuestras parejas de novios o por el contrario no hacemos sino adaptarnos a las modas que los propios gurús de la fotografía nos meten por los ojos? Es decir, ¿hacemos fotografías para nuestros clientes o para gustar a los fotógrafos?

Obviamente esas modas han hecho que un tipo concreto de fotografía haya calado también en los propios clientes haciendo que terminen demandándola. Todo esto, sin embargo, hay veces que me asusta. Parece que ciertas vanguardias se nos escapan de las manos, repetimos modelos, arriesgamos en la composición y buscamos encuadres que la mayoría de las veces no tienen ningún sentido, o cuyo único sentido es que encuentre el aplauso entre los compañeros de profesión.

Sea como sea, me vuelvo a preguntar, ¿fotografiamos para nuestros clientes o para otros fotógrafos? Y, ¿qué pasa si queremos fotografiar para nosotros mismos? ¿haríamos lo mismo? Ahí lo dejo.

Fotografía de la sesión postboda en Venecia con Susana y Miguel para www.3dfoto.es 

jueves, 20 de noviembre de 2014



Si algo tiene la fotografía de bodas actual, es esa capacidad para transmitir emociones a través de los sentimientos de la pareja. El sábado pasado, durante el I Congreso de Fotografía de AFOTAR (Torrejón de Ardoz), descubrí a la fotógrafa Sara Lobla emocionalmente, lo que me llevó a empatizar con sus palabras durante buena parte de su intervención.

Hace unos meses, durante una sesión preboda, me llevé a toda la tropa de ayudantes por Madrid. En mi caso soy mucho de observar a la pareja, ver cómo se comportan, cómo manifiestan su amor. Siempre he sido incapaz de obligar a nadie a que se bese o se de un abrazo si no lo siente en ese momento, por eso, cuando me hicieron un comentario de que les guiase para un posado inventado, me negué rotundamente. 

En ese punto es en el que coincido con Sara. Me gusta dejarles que manifiesten su amor naturalmente, porque no todas las parejas lo hacen de la misma manera. Hay quienes no paran de darse besos, hay quienes propagan su amor tímidamente, con miradas, con gestos. El fotógrafo tiene la misión de saber capturar esos momentos, donde bajan la guardia, donde no están posando, porque sólo ahí se encuentra naturalidad, sólo ahí se encuentra verdad.



De ahí que muchas veces me encuentre con composiciones de una escenografía impresionante pero que me dejan fría, precisamente por lo artificioso del momento. Es una manera de sentir la fotografía. Siempre me ha gustado esperar al momento, ser paciente. Por ello igualmente me gusta trabajar sola, porque encuentro una mayor concentración, porque los novios también están más relajados. Porque es más fácil que se cree la magia.

Uno de los mejores momentos de esa sesión preboda, fue, cuando tras un par de horas haciendo fotos, nos sentamos en una terraza para sofocar la sed del verano madrileño. Los novios, que apenas habían comido, me regalaron uno de los momentos de mayor complicidad de toda la tarde. Un acto espontáneo, sonrisas, miradas de ternura. Y en ese momento yo estaba sentada con ellos, relajada, simplemente dejándome llevar y captando aquello. Recuerdo que me dijeron "no paras un momento", pero precisamente ese momento sabía que iba a darnos buenas fotografías.

Este es sólo uno de los puntos para transmitir con la fotografía de bodas, el que yo intento sacarle más partido. Para otros novios o para otros fotógrafos habrá otras maneras. Porque al igual que no todos manifestamos nuestra amor de la misma manera, no todos somos capaces de sentir la fotografía del mismo modo. ¿Vosotros qué hacéis para transmitir con vuestras fotos?

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