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Fotografía social

Fotografía de producto

jueves, 12 de marzo de 2015


Aprovechando el buen tiempo de estos días y que algunos almendros ya han florecido, es buena idea salir a hacer fotos. De hecho son muchos quienes ya han compartido imágenes de unos de los parques más bonitos en esta época del año: La Quinta de los Molinos, situado en Suances (C/ Alcalá pasado Ciudad Lineal dirección Canillejas, Madrid).

En concreto la fotografía que ilustra este post fue tomada en un castillo cercano a Melque, en la provincia de Toledo. Me llamó la atención cómo sobrevivía en la ladera del pequeño montículo. Como queriendo hacer frente al castillo diciendo "eh, que aquí estoy yo también". Muy florido, espectacular, de gran semblante. Ya sabéis que me muero por los árboles.

martes, 10 de marzo de 2015



Os quiero compartir un vídeo que seguramente gustará a los amantes del mundo Tattoo, pero también a los realizadores de vídeos, por su elegancia a la hora de presentarnos las imágenes. 

Chema Rodriguez Posy está detrás de este vídeo sobre el tatuador Acetates con sede en Estocolmo. Influenciado en el tono por Sebastiao Salgado, está grabado con una Lumix GH2, objetivos 20 mm 1,7f, 50 mm 1,8f y 35 mm 1,8f, como nos cuenta, la edición está realizada en Final Cut, y la postproducción y color en After Effects.

Espero que os guste.

viernes, 6 de marzo de 2015

De vez en cuando me gusta pasarme por foros tan míticos como En femenino y ver qué se cuece entre las peticiones de las novias respecto a los fotógrafos de bodas. Allí me doy cuenta que muchas buscan fotógrafo bueno, bonito y barato. Podríamos pensar que no valoran la fotografía si están pensando en encontrar fotógrafos baratos, pero ponen también la condición de bueno y de bonito.

¿Bueno y bonito son sinónimos de calidad? Pues todo depende del ojo que lo mire. Habrá parejas que bueno y bonito signifiquen fotos protocolarias por cumplir y tener el recuerdo. Habrá otras que se hayan estudiado el mercado y busquen otro tipo de fotografía. Habrán quienes busquen una estética determinada. Y habrá quienes directamente se fijen en el precio.

Hay ciertos baremos que el fotógrafo tiene para justificar sus precios. Se dice que muchas veces los fotógrafos baratos son aficionados que no están dados de alta y pueden jugar con esos márgenes. Pero no siempre es así.

Existen fotógrafos muy buenos que no tienen precios desorbitados porque dentro de la profesión fotográfica tienen otros encargos, ya sea editorial, educativo u otros ámbitos de la fotografía social. Quienes únicamente se dedican a las bodas, indudablemente suben las tarifas porque es su única fuente de ingresos. Eso también suele estar unido al caché, los premios y demás reconocimientos, y la mucha demanda hace que lo inflen por cuestiones de mercado.

Que haya diferentes precios es bueno porque cada fotógrafo tiene su público. Imaginemos que nos subimos a la parra y todos los fotógrafos cobrásemos tarifas únicas caras y cerradas porque ello significa que es sinónimo de calidad.  Sería una posición muy clasista e injusta para determinados clientes. Lo que hay que luchar es por terminar con los fotógrafos que NO son profesionales, porque son a quienes acuden las personas que no pueden gastarse mucho dinero. Pero como digo, hay profesionales con precios moderados y adaptados a todas las necesidades. Sólo hay que saber buscar, ¿cómo? pidiendo portfolio y viendo que las fotografías que realizan son coherentes.

Dicho todo esto y explicando los motivos para que no haya tanta indignación entre las parejas, "me piden 2000 euros por el reportaje, ¡¡qué se han creído!!" es una de las frases más escuchadas, ahora que cada cual elija a su fotógrafo. Al final hay muchos más factores que determinan la contratación. Un buen trato dado, la recomendación, la afinidad por el tipo de fotos, la confianza, el feeling, son cosas que deberían estar por encima de todo.

Desde 3DFOTO trabajamos cada día por ofrecer esa confianza, por hacer sentir cómodos a nuestros novios o futuros novios y por poner toda nuestra ilusión porque los trabajos salgan bien. Buena suerte en la búsqueda, y felicidades por la boda.




Comenzado marzo, creemos que es tiempo de ir haciendo esas fotografías que formarán parte de los recordatorios de comunión desde una mirada bonita, delicada y divertida. Es tiempo también de abrir la mente hacia otras estampas menos habituales. 

No estamos en contra de las fotografías de estudio, de hecho también las hacemos, pero pensamos que otra fotografía de comunión es posible. Una más delicada, más divertida, donde los niños son protagonistas gracias a la diversión. Una fotografía donde se sienten más libres y más cómodos frente a la cámara. 

Si hubiese podido elegir con 9 años cómo quería mis fotos de comunión, indudablemente me habría ido al campo, entre las margaritas o los almendros florecientes. Habría saltado, reído. Habría sido yo.

Si eres de los papás y mamás que también lo tiene claro, desde 3DFOTO estamos trabajando por un tipo de fotografía de comunión más espontánea y bonita. No dudes en contactar con nosotros a través de los medios que facilitamos en www.3dfoto.es Además, nos encargamos de todo el proceso de diseño e impresión y damos también la opción de álbum, no hay excusas ;-)

Gracias, esperamos veros.

miércoles, 4 de marzo de 2015

En primer lugar, no sé si la frase "fotografiamos para gustar a otros fotógrafos" la tengo en el subconsciente porque la he leído en algún lugar, si es de alguien que me está leyendo en este momento, ruego que me perdone y que me lo diga. A partir de aquí, y tomando prestada la frase si es que la estoy tomando prestada, me gustaría hablar del peligro que supone esta afirmación.

Desde mis inicios compartiendo mis fotografías en las redes sociales, hay un cierto condicionante que a veces me lleva a tomar imágenes para gustar al público. Pensando que la mayoría de las veces, por los contactos que hemos adquirido, esas estampas las estamos compartiendo con personas que también son fotógrafos, al final no deja de haber una cierta predisposición para hacer que nuestra fotografía guste a estos colectivos, a nuestro colectivo propio, es decir, aquel que se asemeja por temática y emoción a nuestra manera de captar, lo que todos nos apresuramos a decir, nuestra propia realidad.

Ahora que estoy metida de lleno en la fotografía de bodas, hay una pregunta que me hago. ¿Seguimos haciendo esas fotografías para gustar a nuestras parejas de novios o por el contrario no hacemos sino adaptarnos a las modas que los propios gurús de la fotografía nos meten por los ojos? Es decir, ¿hacemos fotografías para nuestros clientes o para gustar a los fotógrafos?

Obviamente esas modas han hecho que un tipo concreto de fotografía haya calado también en los propios clientes haciendo que terminen demandándola. Todo esto, sin embargo, hay veces que me asusta. Parece que ciertas vanguardias se nos escapan de las manos, repetimos modelos, arriesgamos en la composición y buscamos encuadres que la mayoría de las veces no tienen ningún sentido, o cuyo único sentido es que encuentre el aplauso entre los compañeros de profesión.

Sea como sea, me vuelvo a preguntar, ¿fotografiamos para nuestros clientes o para otros fotógrafos? Y, ¿qué pasa si queremos fotografiar para nosotros mismos? ¿haríamos lo mismo? Ahí lo dejo.

Fotografía de la sesión postboda en Venecia con Susana y Miguel para www.3dfoto.es 

martes, 24 de febrero de 2015



Atrás quedó esa fotografía de bodas protocolaria y sin mucho lugar para la creatividad que se hacía hace varios años. Actualmente se está apostando por un tipo de imágenes mucho más frescas, más ligadas al reportaje, más espontáneas.

Obviamente para llegar a ese tipo de imágenes que actualmente tienen cabida en los libros de bodas, hemos de tener instinto, saber anticiparnos a los momentos claves, saber esperar, tener paciencia y ese ojo fotográfico innato que no todos los fotógrafos poseen.

Sal a la calle

Pero como todo, la práctica puede hacer que mejoremos en nuestros trabajos de boda. Si no tenemos bodas donde practicar porque estamos empezando, lo mejor es salir a la calle y convertirnos en los mejores reporteros de la street photography. Es decir, con ello, haremos que nuestro ojo se adecue a las escenas imprevistas, estaremos más atentos.

Mira el trabajo de otros fotógrafos

Lo de siempre, consumiendo mucho trabajo de otros compañeros podremos habituar también nuestra mirada. Hay fotógrafos que no quieren contaminarse con las ideas de otros, pero particularmente siempre me ha parecido la mejor manera de fijarnos y querer progresar en lo que nosotros hacemos. No se trata de copiar un estilo, sino de tener un catálogo que nos sea como referente para que se nos vayan ocurriendo más ideas.

Guarda esas imágenes de otros en carpetas

Es interesante tener varias carpetas de inspiración en nuestro ordenador. En ellas podemos ir metiendo todas esas escenas que de algún modo nos inspiran. A su vez es un buen recurso a la hora de preparar nuestras sesiones. Dependiendo del tipo de boda, así podremos ir a las diferentes situaciones. En este sentido UnionWep por ejemplo tiene un catálogo filtrado por temáticas de bodas. Bodas en el campo, bodas hipster, bodas en la playa... Es una opción estupenda para preparar un pequeño boceto y enseñarles a nuestros novios las ideas antes de la sesión.

Recrea escenas sin los novios

Otra cosa muy útil es estar siempre ojo avizor con lo que nos rodea. Si por ejemplo un domingo hacemos una excursión al bosque y ese bosque se nos antoja como escenario perfecto para unas fotos de boda, preboda o postboda, podemos hacer fotografías del lugar con la composición y la localización imaginaria de donde pondríamos a los novios. Con ello, no sólo nos sirve una vez más para practicar, sino también para enseñarlo a la propia pareja como localización para sus fotos.

En resumen

Utiliza todo lo que tengas a tu alrededor para crear tu propio estilo dentro de la fotografía de bodas. Cuantas veces un buen fotógrafo de paisajes o de fotoperiodismo después no es capaz de realizar personales trabajos de boda. Si un fotógrafo es bueno, lo debería ser en todos los campos. Sólo hay que amar lo que se hace en cualquiera de los géneros que se practican.

Apostar por las ideas de uno mismo y no apuntarse a modas pasajeras si en realidad no se ajusta a lo que de verdad sabemos transmitir. Porque una cosa es inspirarse en el trabajo de otros, y otra distinta apropiarse de un estilo que al final no nos deja ser nosotros mismos.


martes, 3 de febrero de 2015


El domingo pasado estuvimos en Fitur, allí nos esperaba un taller de fotografía de viajes. El primer fotógrafo en intervenir fue Tino Soriano, todos le conocéis, no necesita presentación. Comenzó diciendo que para hacer buenas fotografías no hace falta viajar a lugares exóticos. Yo lo digo siempre. Nos empeñamos en ver la belleza en lo que desconocemos, pero no nos fijamos en lo que tenemos a dos pasos de nuestra cama.

O ni tan siquiera dos pasos, en la misma cama. 

Y con ello volvemos al domingo, pero no a este pasado sino al anterior. Luz del medio día entrando por la ventana, inundando nuestros rostros. Corro al despacho, cojo la cámara, le cambio el objetivo a otro más luminoso, quiero jugar con lo etéreo, tomo el 50 mm 1.4, de paso me acerco al salón y agarro un gorro de pelo, de esos calentitos, los mismos que acompañan al vodka. Retrocedo, vuelvo al despacho, pienso en usar de atrezzo una cámara antigua comprada por 4 perras en un mercadillo de Alicante. Regreso a la habitación.

La luz sigue en su sitio. Ajusto el diafragma, calculo el tiempo. Comienza el sueño de una mañana de domingo...


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