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martes, 3 de septiembre de 2013


Soy incapaz de captar horizontes rectos. Por eso quizá muchas veces tiro hacia el plano holandés. O será porque no me interesa la perfección. Me despreocupan las líneas cuando son rectas, pero me gusta seguir las diagonales en composiciones abstractas. Aunque hace tiempo que me aburren mis propias fotos de arquitectura. ¡Qué digo tiempo! ¡Siglos! Voy más hacia el paisaje de interior. De interior. De interior. Del interior.

La guerra comienza cuando me veo a caballo entre las composiciones perfectas de estampas perfectas y los mundos inquietos, imperfectos, de las fotografías que cuelgan en las galerías de arte. ¿Qué siento? ¿Qué me emociona? ¿Fotografío lo que me gusta ver en las fotos de otros? 

El espejo sin reflejo hacia lo conocido. Lugar de paso en una habitación céntrica de Donosti. Al lado de un patio que contaba historias por teléfono un domingo por la mañana. Paredes empapeladas. Callejeros viajeros. Callejeras viajeras. La arena de la playa perdiéndose en la ducha de un baño compartido.

Fotografías desde la cama. Momento en que la cámara se relaja sobre horizontes caídos. Donde el pañuelo pone fin a una guerra. Donde sólo importa lo que veo, nadie más excepto mi objetivo y yo saben lo que me retuerce por dentro. Lo que me eriza la piel. Aquello con lo que sueño cada día al despertar. FIN. COMIENZO.

miércoles, 28 de agosto de 2013


Asisto a uno de esos momentos que parecen sacados del comienzo de una película. Sentada en el metro de transbordo a Ventas, la banda sonora la pone el hermano perdido de Pancho Céspedes mientras le sonríe a una niña rubia de madre cubana. Es un niño- le aspeta el padre al intérprete mientras le da unas monedas.

Magia que se rompe con un hombre vomitando resaca al salir al andén. 

Felicidad. La que sentí al ver a un niño francés tumbado en el suelo, dibujando en su cuaderno de tapas blandas las formas de arquitecturas utópicas de un Madrid inventado. Mientras, su madre le hace una foto sin pose, de esas que ganan concursos cuando el público vota. 

Escribo sentada sobre colchones en palets mirando a Cibeles, rozando la espalda de unos alemanes que observan las fotos de la ciudad que me vio nacer. Transformada, atormentada de nubes grises, de edificios infinitos respecto al tamaño medio español. 

Me marcho. Sin banda sonora. A recoger los sabores de un japonés en Huertas... 

martes, 20 de agosto de 2013


Seguimos cultivando el paladar con nuevos vídeos subidos a mi canal de Youtube. Para abrir boca os comparto una pequeña muestra de lo que pudimos probar en el pueblo manchego de mi padre. Esta vez no cayeron migas, ni paella, pero el verano pedía ensaladilla rusa y rollo de carne asado. Esperamos que en próximas visitas nos regalen uno de sus platos típicos para poder compartirlo con vosotros.



Y seguimos con una receta preparada anoche para mi hermana que se lleva la comida en el tupper al trabajo. Un rico cous cous de merluza, por ello de que este pescado es aburrido, que mejor que darle un poco de gracia acompañado de verduras, jengibre y cous cous.

La foto de portada es una brandada de bacalao, mi primera, un plato a base de bacalao desmigado y patata cocida todo batido con leche y aceite, de mis "patés" preferidos para untar.

lunes, 19 de agosto de 2013


Varaban bel. Varaban bel es ese lugar donde van a parar las ráfagas en las alcantarillas que esconden mundos habitados por seres llenos de melancolía. Vagantes. Margivagantes. Llenos de sueños incumplidos. De estrellas caídas desde el octavo piso de la fama.

Varaban bel. Varaban bel es ese lugar que esconde tesoros de piratas que se perdieron buscando la isla de tu cuerpo. Vagantes. Margivagantes. Atrapados en una duna de curvas con esquinas excavadas en roca. Con espinas sin sangre. Con olas rotas que chocan en las nubes.

Varaban bel. Varaban bel es ese lugar lleno de esperanzas cautivas. De cuerdas con nudos marineros. De sirenas que cantan copla. Vagantes. Margivagantes. Sedientas de sal. Aparecen cuando la vía láctea se deja asomar entre píxeles. Cuando los navegantes han cambiado de rumbo hacia ese triángulo que sabe a círculo (vicioso) ocioso.

Varaban bel. Posada de mis pasos. Guarida de mi alma...

viernes, 16 de agosto de 2013


 Si hay un lugar recurrente en mi vida tras volver a España, ese es Cádiz. La conocí hace años en un templado diciembre. Me cautivó su luz, el color de su atardecer, su pescaíto frito, y ese arte que se respira en cada baldosa pisada desde hace siglos. Véjer, Alcalá de los Gazules, Cádiz, Tarifa, Arcos, Barbate y su atún, la fusión, la canción, no hay desilusión. 

Mañanas de bruma asomada en los tejados de una habitación con vistas, de camas viscolásticas, de cafés sin manteca, de aquí te pillo aquí te mato mientras el bus se dejaba ver desde San Fernando, de caballos en la playa dejando siluetas que miraban a África, de molinos sin trigo pero dueños de la tierra que pierde frente al mar, de canciones de El Barrio en barrios de casas blancas.

Volví en verano. Conil y su noche. Antiguos corralones que aguardan copas y gente bailando al calor. Sajorami. Anochecer que terminó en aplausos, como un orgasmo esperado que quieres prolongar en el tiempo. Playas en urbanizaciones de ensueño a las cuales se llega tras un paseo. Playas en domingo de sishas tras Barbadillos. De almejas en salsa y cazón en adobo. Amigos borrachos de libertades abrazados a la tristeza.

Volví en Semana Santa. La lluvia se llevó varios momentos. La habitación con vistas seguía intacta. Tostada con aceite y azúcar moreno. El sonido de la trompeta en procesión sonando a Cristo de los Gitanos. Destrono de cueva. Croquetas de rabo de toro. Un último adiós. Un último dormir enlazados. Mentiras que causan agujeros negros en el alma y abren portales que retienen todo menos la esperanza. Un punto final al alba.

Sabina hace dos días. Atardeceres que se pierden en la carretera de camino al faro. Capturar el mar por la noche. Maldecir a las estrellas. Fugaces. No hay deseos. Sólo mojitos de hielo en escamas. Patio donde van a parar las habitaciones de una casa donde se quiso arreglar el mundo con cubatas en vaso prestado. Todo es efímero en horarios flexibles. Y aquí lo dejo, en puntos suspensivos... que aún nos queda Cádiz para rato.

miércoles, 31 de julio de 2013



Hoy cerramos la segunda exposición pirata que ha tenido lugar durante el mes de julio en la biblioteca Antonio Mingote del barrio de Las Águilas (Madrid). No queremos poner el cartel de cerrado por vacaciones porque durante agosto seguiremos con nuestras expediciones. Quién sabe hacia donde nos llevará la marea... si es a una isla de arena fina y palmeras mejor, pero cualquier destino es digno de ser saqueado.. culturalmente. Así que no dejéis de seguirnos en twitter +Objetivo Pirata así como en nuestro blog. Felices vacaciones a quien corresponda, nos vemos en el barco.



martes, 16 de julio de 2013


El sol entra con fuerza tras la ventana a dos pasos de aquí. No necesito ventilador pero el calor se siente. Se siente cómo recorre cada centímetro de un cuerpo que pide a gritos tirarse al agua. Se siente sobre el asfalto que no pisaré hasta que caiga la noche. Se siente en esta imagen, tomada el sábado pasado en Sigüenza. Es el color del verano. El trigo seco. Amarillo. Fuego emanando de la tierra. Olor a verano.

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