
"Berlín está repleto de fotomatones analógicos, su diseño retro no deja de ser curioso, al llegar al que se encuentra en la calle Veteranen, vemos que la cortina está cerrada y se divisan los disparos del flash, al momento sale una pareja con su bebé y esperan impacientes los cinco minutos que dura el revelado. Esa es la magia de la que hablábamos hace unos días, que sólo puede describirse cuando se ha vivido el momento de estar frente a la cámara, aguantando la respiración, pensando cómo habrá quedado la foto y esperando ansioso por ver el resultado."
Fragmento de De Helmut Newton a Tina Modotti, un día fotográfico en Berlín





