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Una se abre, otra se cierra

Al atardecer me asomo al pasillo y descubro un mundo de tonalidades rojas. Inmersa en un mundo sensual de líneas rectas -¿?- me vienen a la mente aromas, sabores, sensaciones. Unos minutos bastan para olvidar las frías noches de otoño. Mi imaginación vuela, mi vista se dispara, mi cuerpo se eleva. Una puerta se abre, otra se cierra. Mientras, yo sigo caminando hasta que el sol muere.

1 comentario:

  1. Es del todo encantador, tus fotografías que como siempre resultan ser todo un arte acompañadas de sentimientos sutiles y esenciales en la vida.

    Un afectuoso saludo,
    Krístal.

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