Navigation Menu

Cantabria, un pequeño paraíso en la Costa Cantábrica

Toda mi vida he sido fan absoluta de Asturias, incluso mucho antes de visitarla hace ya 12 años. Justo en aquel viaje tuve la satisfacción de despertar en Santander y en Laredo tras haber pasado la noche en uno de las discotecas más emblemáticas del País Vasco, la NON.



Pero hace tiempo de aquello y este año, por cosas del destino, he tenido la enorme suerte de conocer una de las zonas que tenía pendiente de Cantabria y dar fe de su espectacular paisaje. Gracias a una oferta de Groupalia, fuimos a parar a un encantador alojamiento rural en el pueblo de Novales, la Ceña, al cual llegamos con la hora pegada para la cena, tras un precioso pero lluvioso recorrido por la ribera del Duero en Valladolid y por Frómista en Palencia, lugar que tenía pendiente desde que lo descubrí hace ya dos décadas.

Llegamos a Novales de noche, un camino de curvas nos daba pistas de la espectacularidad del lugar, aunque íbamos a ciegas. Y, efectivamente, el despertar por la mañana al salir a la terraza del apartamento fue para caerse de espaldas. Estas sensaciones siempre se agradecen.

La primera parada del sábado era el pueblo de Cóbreces, a 4 kms de Novales, pintoresco y con una acantilado con cascada y antiguo molino de parada obligatoria. Del Bolao, así se llama este acantilado tan fotogénico tanto de noche como de día.

La excursión prosiguió en Comillas, con sus respectivas atracciones, destacando sin lugar a dudas la imponente Universidad, el Capricho de Gaudí y el cementerio gótico que mira al mar. Un pueblo que me sorprendió, ideal para perderse por su calles.

Seguimos rumbo a Liencres, más cerquita de Santander, haciendo parada en el pueblo de Santillana del Mar, sí, aquel donde están las cuevas de Altamira y que conserva un casco histórico la mar de fotogénico por su empaque medieval.

Liencres prometía gracias a sus acantilados y efectivamente no defraudó, pero no concretamente los que están justo en el pueblo sino a los cuales se accede desde el Parque Nacional de las Dunas de Liencres. Paraje espectacular con bosque para perderse muy cerca del Estuario del Río Pas, cuya vista desde la carretera que sube al pueblo es simplemente increíble.

Para terminar el día y tras la cena en el hotel, nos animamos a ir a hacer fotografías nocturnas a la cascada de Cobreces y mereció la pena, sin duda la experiencia más gratificante del viaje.

El domingo por la mañana lo dedicamos a conocer el Parque Natural de Saja-Besaya con dirección a un pueblo también encantador en plena montaña, Bárcena Mayor. Lugar idílico para desconectar de todo. La vuelta la hicimos rumbo a Reinosa, contemplando un paisaje de montaña en el cual aún quedaban restos de nieve.

Prueba superada, día y medio para conocer una de las zonas más bonitas del litoral cántabro. Haciendo fotos, degustando la gastronomía del lugar y... mirando al mar, que ya tocaba ;)

Os dejo con una selección de las fotos a modo de libro, haciendo paralelismos entre ellas, intentando rescatar la paz y la calma del lugar, y también las fotografías nocturnas en Cóbreces. ¡Espero que os gusten! Ah, y no dejéis de ver el vídeo :)


1 comentario:

  1. Con todo lo que hemos visto estos días en tus redes, creo que tienes unas fotos maravillosas por ahí escondidas, de esos lugares tan espectaculares que mencionas. Nos las mostrarás?

    ResponderEliminar

Left Slider